Hacía ya bastante que no íbamos al cine, y ayer nos decidimos a ver alguna peli de las de no pensar demasiado. Seleccionamos Tristán e Isolda por ese motivo. Queríamos ver algo entretenidillo, y esta peli cumplió las espectativas.La peli narra la leyenda de Tristán (James Franco), mano derecha (y nunca mejor dicho :P) e hijo adoptivo de Lord Marke (Rufus Sewell), aspirante al trono de una dividida Inglaterra tras la marcha de los romanos, e Isolda (Sophia Myles), hija del Rey de Irlanda. Los hijos primogénitos de dos enemigos irreconciliables, enamorados. Jolín, ¿dónde he oído yo esta historia? :P
Como digo, la peli entretiene bastante, debido sobre todo a la manera sencilla y directa de tratar la historia, en la que todo está claro y no hay giros argumentales extraños que confundan al espectador. Se sigue con facilidad, y en ningún momento baja de ritmo o aburre.
Las interpretaciones, justitas, la verdad. James Franco hace gala de su inexpresividad absoluta, mientras que Sophia Myles, a la que se le ven bastantes más tablas, está simplemente correcta. En mi opinión, a esta actriz le pegan más los papeles de mujer "brujilda" como el que interpreta en Underworld, aunque no desentona de protagonista.
120 minutos de bonita historia de amor imposible que demuestran, una vez más, que las películas sin complicaciones también molan.

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