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Lo que sucede es que he estado malo todo el finde. Fiebre, intriga y dolor de barriga. Llevo 52 horas sin pisar la calle, y estoy un poco hasta los mismos de estar encerrado. Parece que hoy la cosa remite, y mañana podré ir a trabajar, ver la luz del sol y esas cosas.
De todos modos, este finde de reclusión me ha dado para hacer algunas cosillas poco interesantes pero de marcado carácter público:
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